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Publicado el Martes, 24 de Diciembre del 2019

La Navidad de los abuelitos del asilo San José

La Industria los visitó ayer cuando estaban en plena diversión con un show que les llevó una familia voluntaria

 Los abuelitos del asilo San José iniciaron la Navidad desde hace varios días en medio de risas, melancolía, entusiasmo y mucha conversación, lo que da un toque distinto a la Noche Buena que muchos pasarán en el exterior de esta casa hogar, que les otorga lo que en muchos casos, sus familiares le privaron.

El asilo alberga a 93 personas de la tercera edad, hombres (51) y mujeres (42). Ellos son cuidados por 8 religiosas y 12 voluntarias; quienes día a día tratan de sacar adelante a estos “angelitos”, como los llaman.

La Industria llegó ayer, al asilo, donde los abuelitos y abuelitas estaban en plena diversión con un show que llevó una familia voluntaria. No faltó el chocolate, galletas, regalos y buena música, para armar la jarana.

La hermana Manuela Bernui Rojas; quien no descuida ni un solo instante a estos abuelitos, explicó que cada uno tiene una historia por contar, algunos llegan porque fueron abandonados y otros porque sus familiares pagan una pensión.

Sin embargo, lo recaudado no es suficiente, para brindarles la alimentación y otras atenciones a los abuelitos. Las religiosas deben realizar un trabajo de recolección de víveres y demás donaciones.

“Somos una congregación mendicante, salimos todas las mañanas de los primeros días del mes para recoger la ayuda de personas o instituciones, así como la cosecha en caso de frutas o verduras. Contamos con una lista de personas que ayudan en este trabajo”, acotó.

Los abuelos necesitan de pañales, harina, avena, leche, entre otros víveres necesarios para su alimentación.

Las hermanas dejaron en claro, que el asilo no es una cárcel, como algunos erróneamente creen, porque los abuelitos y abuelitas pueden salir del asilo, para ir a pasear o a un acontecimiento importante con sus familiares, como la Navidad, cumpleaños, aniversarios, entre otras actividades.

“Ellos piden permiso y salen con sus familiares, pero eso sí, salen derechos y regresan derechos”, dijo entre risas la carismática hermana Manuela Bernui.

Noche Buena

en el asilo

A las 8:30 de la noche de hoy será la misa en la capilla del asilo, luego el compartir que consistirá en alimentos apropiados para los ancianitos, por ejemplo se preparan galletas con gaseosa. Para esta fecha importante no puede faltar el anisado, deben dormir antes de la medianoche.

“Al término de la cena, debemos ir a descansar porque al día siguiente las monjitas tenemos que levantarnos a las 4:00 a.m. para continuar con la jornada diaria”, expresó.

La hermana Bernui Rojas dijo que la Navidad es motivo para recordar la unión de las familias porque Jesús quiso nacer en una familia con un papá y una mamá. “Ahora ya no se ve eso, hay familias disfuncionales. Además, esta fecha es importante, para renovar el amor entre esposos e hijos”.

Para inscribir a un abuelito en el asilo, el familiar debe hacerlo acompañado por el ancianito, se les hace un seguimiento en todos los aspectos, incluido los exámenes médicos, a la vez el familiar debe presentar una carta donde se compromete al cuidado y pagos de la pensión.

Quienes no cuentan con familia y fueron abandonados, el trámite es más rápido y se dan facilidades para que ingresen al asilo.

En el asilo también se cuenta con 25 niñas con vocación religiosa, a quienes las “Hermanitas de los ancianos desamparados”, les brinda estudios hasta el 5 grado de nivel secundaria y si ellas deciden ser religiosas, son trasladadas a Lima para continuar con sus estudios.

El asilo cuenta con la ayuda de profesionales de la salud voluntarios que acuden ante el llamado. Si un abuelo estás enfermo, llamamos e inmediatamente vienen o si ya es una emergencia debemos conseguir un taxi para trasladarlo al hospital.

Quienes tengan el corazón solidario para ayudar a esta población pueden hacerlo, llamando al número telefónico 439725 o ingresar al Facebook “Hermanitas de los ancianos desamparados”. Toda colaboración es bienvenida. Todos a apoyar.

Anécdotas

Graciela Calva, es una cesante de educación y voluntaria que ha dedicado los últimos 20 años de su vida a cuidar a los abuelitos. “Hay ocasiones que tengo que darles de comer, porque están enfermos, no tienen ganas o son chochos. Un día, estaba alimentando a uno de ellos y el otro muy molesto me reclamó, me dijo seguramente es tu marido por eso le das de comer y a mí no me hace caso”, recuerda en medio de carcajadas.

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